DESCUBRIENDO UN TALLER

Realizamos un descubrimiento en la
hermosa villa patrimonio de Colombia, un
taller de Alfarería; allì con arte
elaboran piezas de barro o arcilla que son vendidos a turistas y a
amantes de las artesanías.
El señor Carlos castillo nos contó con orgullo
que su madre la maestra artesana Julia
Elisa Castillo creo el taller hace muchos años y que
el año pasado se gano la medalla a la “maestría artesanal” él le explicó
a los estudiantes que ganarse esa
distinción es comparable con los
triunfos de los deportista que ganan en las grandes olimpiadas; que fueron
escogidos entre mas de 3.600 artesanos que se presentaron a nivel nacional; también que su madre se
gano el premio “maestros de maestros”

Muy amable y de manera detallada describió el proceso
que conlleva la elaboración de las famosas vasijas con forma de gallina,
pieza emblemática de la maestra, la cual la ha hecho reconocida especialmente
en la comunidad extranjera. Cuenta que lo primero que hace es traer al taller la
greda, para exponerla al sol para que
pierda toda su humedad ; luego, la lleva a una maquina que invento y allí es triturada (la arcilla queda en forma
de polvo). Posteriormente, es llevada a un contenedor y se le aplica agua,
a la
mezcla resultante se le llama barbotina (mezcla de arcilla y agua) para lograr una consistencia barrosa o casi
líquida, poco a poco se le agregó a la
arcilla el agua con un componente para provocar que esta levigue, es decir, para inducir la
dispersión de partículas que provocarían grumos o alteraciones a la mezcla
haciendo que la pieza pierda su estética y hasta se raje: La consistencia de esta mezcla dependerá del
uso al cual esté destinada, del grosor de la pared de la vasija, del tamaño de esta, del tiempo de colado y de horneado.

Después, La greda es friccionada (amasada)
o mediante golpes se busca la maleabilidad.
Cuando ya está suave se deja madurar un tiempo, para que las artesanas empiecen
a elaborar manualmente la artesania. La pieza se deja al
aire hasta que se seca y endurece lo suficiente.
Esta fase es denominada
«estado de cuero». Las piezas que se encuentran así son muy quebradizas, por lo
que deben ser manipuladas cuidadosamente. Una vez que la pieza se termina, se
deja secar nuevamente para que pierda el resto de la humedad que aún contiene,
quedando con un aspecto similar al hueso. Cuando la pieza está totalmente seca,
su color es más claro, y adquiere mayor dureza. En este momento es cuando se le
suele pasar una lija fina y una esponja húmeda con el fin de pulirla.
Luego, es llevada al horno, en donde
pierde la humedad química y adquiere una mayor resistencia y sonoridad. Puede
ser que con esta cocción la pieza ya se dé por acabada o pasa a donde le tan otros toques o acabados por medio de aditivos cerámicos para bien sea darles brillo
o un aspecto más rústico.
El uso de arena y otros materiales le dan al producto
final un acabado con variadas texturas que crean efectos visuales llamativos.
Al proceso de darle brillo lo llaman
bruñido que es la técnica de frotar la superficie de la pieza contra otra
superficie pulida (generalmente se utiliza acero o piedras) hasta alisar, pulir
y sacar brillo a la arcilla.
Ya
para despedirnos pasamos a saludar a la maestra Julia, y le preguntamos que
hace cuánto es artesana y con una hermosa sonrisa contesta: Toda una vida.
Muchas
de las piezas trabajadas en este taller son vendidas en exterior gracias a los contactos
realizados por medio de artesanías de Colombia y otras son compradas por
turistas que visitan la villa. 
La invitación
es que apreciemos de primera mano todo el trabajo realizado en el taller
Julia que queda frente al costado del convento de la soledad.
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